Ubicado dentro de la zona gourmet del Corte Inglés de Nuevos Ministerios.

El Universo XO, como ya está grabado a fuego en el mapa culinario nacional y, sin duda, pasará a la historia, sigue con este nuevo y adolescente @ravioxo, que según reza en su slogan definitorio, ofrece el lujo de comer tiempo…

La mente siempre inquieta, incesante y tremendamente inconformista de @dabizdiverxo sigue a la búsqueda del “aún más”, “todavía más allá” y “romper límites”. El eterno combate consigo mismo para lograr subir aún más el nivel, conseguir llegar a lugares inesperados incluso para él mismo o superar miedos e inquietudes propias con la convicción de que aún está todo por hacer.

La cocina de Dabiz destila explosión. Siempre lo he definido así. Incluso oculta luchas propias de superación constantes que consiguen grandes hitos por el camino, como ser el mejor chef del mundo y ya conocido por toda la profesión y reconocido internacionalmente mucho más allá de aquel cocinero con cresta que se dio a conocer años atrás…

Ahora su mundo destila inconformismo, su vida es una constante búsqueda y su trabajo el mejor reflejo de lo que es.

Ravioxo busca aún su camino. Arranca precedido de su casa madre, Diverxo, dónde ya nadie duda de la original y única valía de su mente pensante más completa y su contundente resultado. Y con el valor seguro de Streetxo, una rompedora fórmula que sigue sumando adeptos y dónde siempre apetece apuntarse para una experiencia única y diferente.

En esa cuna aparece Ravioxo, un universo que aúna tiempo y producto. Técnica, vanguardia y delicadeza. Creatividad y contundencia. Quizás, en mi opinión, es todavía pronto para definir su camino. Tiene hermanos mayores consolidados, muy marcados, con estilo propio. Ravioxo es un lugar que tiene que buscar su lugar, encontrar su huecos y definir su oferta….Un recien nacido con sello propio y con mucho trabajo a sus espaldas.

Fusión total. Locura completa. Ravioxo juega a distraer, a divertir, a enloquecer para avanzar. Valgan de ejemplo la sopa wontollini con caldo agripicante, la pasta de la resaca (una maravillosa carbonara con pollo frío del día anterior que hurga en nuestros recuerdos), el bao de boloñesa, el mollete al vapor de trompetas a la crema (¡cuánto lo habíamos echado de menos y cómo lo deliramos!), el canelón de seda de arroz o el caserío vasco con txuleta de vaca rubia con mole…Tú decides cantidades. Dabiz te sorprende con los sabores y las intensidades… Todo en Ravioxo es contundente, certero e intencionado. Todo apunta al centro de la diana de la no indiferencia.

Los postres culminan con los churros mexicanos con mantequilla tostada y chocolates (os prometo que no soy de churros y me hubiera comida dos platos más…nada grasosos, sin esa presencia tan potente del azúcar en grano) o el pastel fluido de choco blanco y yemas. No decae, prosigue, rubrica…

Ravioxo no es lugar para “ir a comer algo”. Requiere liturgia previa, compromiso de no penitencia posterior y tiempo. Él lo cocina y su cada vez más amplio y aferrado público lo desgranamos.

No apto para mediocres, puristas o retrógrados. Una nueva pantalla del videojuego del “no se vayan todavía…”. Aún hay más…


Located in the gourmet area of the El Corte Inglés store in Nuevos Ministerios.

The Universo XO — as it is now etched on the Spanish culinary map and will undoubtedly be in the history books — continues with this new and adolescent Ravioxo (@ravioxo). As its slogan says, it is the luxury of eating time.

The ever-restless, relentless, and tremendously rebellious mind of Dabiz Muñoz (@dabizdiverxo) maintains its pursuit of “even more,” “still further” and “breaking limits.” He is eternally at war with himself to raise his standards even higher, reach places that are unexpected even to him, and overcome his own fears and concerns with the conviction that everything still remains to be done.

Dabiz’s cooking is a perfectly distilled explosion. I’ve always defined it as such. It even conceals his constant personal struggles to improve that have achieved great milestones along the way — like being named the world’s best chef, and being known by all his peers and internationally acclaimed well beyond that cook with a Mohawk who first hit the scene years back.

Now his world oozes nonconformity, his life is a constant pursuit, and his work is the best reflection of who he is.

Ravioxo is still finding its path. It’s the little sibling of Diverxo, where nobody ever questions the distinctive and exceptional value of Dabiz’s thinking mind operating on all cylinders and the powerful result. Then there’s the successful Streetxo, a groundbreaking formula that continues to gain fans and that’s always a great choice for a different and singular experience.

The newest family member is Ravioxo, a universe that joins time and product. It’s technique, experimentation, and delicacy. Creativity and strength. Perhaps, in my opinion, it’s still too early to define what it is. Its older siblings are well-established, with strong identities, and personal styles. Ravioxo needs to find its place, discover its niches, and define what it has to offer. It’s a newborn with good heritage and lots of work under its belt.

Total fusion. Complete insanity. Ravioxo wants to amuse, to entertain, to go nuts in search of progress. Good examples are the “wontollini” soup with hot-and-sour broth, the hangover pasta (a wonderful carbonara with yesterday’s fried chicken that stirs up our memories), the Bolognese bao, the steamed muffin with trumpets in cream sauce (how we’d missed it and how we raved over it!), the rice silk cannelloni, and the Basque farmhouse with a Rubia Gallega steak with mole sauce. You choose the size. Dabiz surprises you with flavors and intensities. Everything in Ravioxo is convincing, unerring, and intentional. Everything is laser-focused on the bull’s eye of non-indifference.

The desserts include Mexican churros with chocolates and toasted butter (I promise I’m no fan of churros and I would have eaten two more portions…not at all greasy or over-sugared) and the runny cake with white chocolate and yolks. It’s one last finishing flourish.

Ravioxo isn’t a place to “get a bite to eat.” It requires liturgical preparation and a commitment to time and to no regrets. He cooks it and we, his ever-growing rabid audience, dissect it. It’s not for the mediocre, the purists, or the retrogrades. It’s one more screen of the unquittable videogame. There’s still more to come…