Platos de cuchara.

Concebido como una casa de comidas, de esas que tanto me gustan y que, cada vez más, pueblan preciosos locales en el barrio de Salamanca de MAdrid, @_senor_pepe_llega a la capital como una seria apuesta por el producto, el mercado, la tradición, la cuchara y la cocina de toda la vida.

@josecarlosfuentes76 curtido y versado en los fogones de Carme Ruscalleda en Tokio y con experiencia y premios en lugares anteriores como Don Dimas o el Club Allard, deja su impronta en este confortable espacio de la calle Castelló, dónde tanto se deja caer un grupo de ejecutivos a mediodía como una família de cumpleaños un domingo o, como nosotros, almorzando un sábado de paseo y relax por el Retiro.

El sitio es para disfrutones, como el propio chef explica. Y se convierte en un lugar a tener en cuenta cuando el cuerpo pide cuchara y el estómago buenas viandas. Con pocos meses de vida a sus espaldas rezuma aún algunos anquilosamientos que, segurísimo, se irán subsanando con el paso de las semanas. Según qué tiempos de espera, ciertas agilidades en el servicio y según qué logros finales de platos en mesa, pero destaca (y mucho) el excelente trato del personal y la diligencia que ponen en todas sus atenciones. Sin duda.

Aquí se comen buenos ibéricos (delicioso el salchichón con ralladura de piel de lima) y platos todos excelentes como los guisantes lágrimas del Maresme con yema de huevo, jugo de pollo y papada…buenísimo y servido en raciones individuales. Me gusta mucho esto de que te puedan individualizar la ración cuando 2 o 3 comensales desean probar varios platillos…

Seguimos con unas buenísimas colmenillas a la crema de oloroso con piñones y un canelón de pollo negro de Bresse. Salsas fantásticas, en su punto de melosidad y sazón. Estupendos.

No dejéis de probar sus croquetas de jamón, de las que saben muuucho a jamón y alguno de sus guisos o platos de cuchara. En esta ocasión nosotros rematamos con el arroz de campo, setas silvestres y pollo del Penedés.

Una llegada de las que se consolidan con el boca-oreja en la capital y que, seguro, hará las delicias de muchos que siguen deliciando con unas buenas alcachofas, unos judiones en guiso, habitas o cualquier plato de esos llamados “como los de nuestras abuelas».


Stews .

Conceived as a simple eatery of the kind I like so much and that seem to be popping up more than ever in beautiful locales around the Salamanca neighborhood of Madrid, Señor Pepe (@_senor_pepe_) arrives in the capital as a serious commitment to product, market, tradition, stews, and old-school cuisine.

Jose Carlos Fuentes (@josecarlosfuentes76), who came up in the kitchens of Carme Ruscalleda in Tokyo and with experience and prizes in previous spots like Don Dimas and Club Allard, leaves his mark in this comfortable space on Calle Castelló, where you’re just as likely to see a group of executives having a business lunch as a family celebrating a birthday on a Sunday, or, like us, having a mid-morning bite on a relaxing Saturday stroll through the Retiro.

The place is for pleasure-seekers, as the chef himself explains. And it’s a good one to keep in mind when the body is craving stews and the stomach is hungry for a good meal. Open just a few months, it still has some stiffness to work out, which I’m sure will be remedied as the weeks pass. The wait times, the agility of the service, and the ultimate achievement of dishes on the table can vary, but I was impressed (very much so) by the excellent waitstaff and their diligent service. That much was clear.

Here you eat good Ibérico meats (the salchichón with lime zest is delicious) and other excellent dishes like the Maresme tear-shaped peas with egg yolk, chicken jus, and pig’s jowl, fantastic and served in individual portions. I really like it when they can individualize the portion when two or three diners want to share several small plates.

We continued with some wonderful morel mushrooms with Oloroso wine cream and pine nuts, and a cannellone of Bresse black chicken. The sauces were fantastic with just the right creaminess and seasoning. Terrific.

Make sure to try their ham croquettes, with a verrrry strong ham flavor, and some of their stews. On this occasion, we finished with the country rice, wild mushrooms, and the Penedés chicken.

It’s an arrival that will spread through word of mouth in the capital, and that is sure to delight many who continue to love good artichokes, stewed broad or fava beans, or any dish made “like our grandmothers used to do it.”