Con barra al inicio para tapear.

@masojosepmaria y @chorilopez_ aúnan en este nuevo espacio en Barcelona los años vividos como empresario del primero en lugares tan míticos como Cañete o los pasos por cocinas tan diversas como las de Gaig, Jubany o Arzak del segundo.

Esta premisa y la sensación de que vuelven a Barcelona las tabernas y gastrobares canallas, con divertidas barras y propuestas llenas de talento y buen hacer, hacen que el éxito de restaurantes como éste estén asegurados.

A pocos meses de su apertura está ya lleno. Con reservas a full. Y esa es la mejor señal para un lugar que parte de una carta bien armonizada y equilibrada para convencer.

Platillos para compartir. Una fórmula que funciona cada vez más y que me gusta mucho en el caso de cena con amigos, como es el caso.

Arrancamos con la ensaladilla rusa, en formato tapa, muy buena y la deliciosa croqueta de fricandó, llena del sabor y gusto a ese guiso tan catalán y tan bien elaborado. Probamos el pescaíto frito y nos lanzamos a la aventura de probar el steak tartar de la forma en la que lo ofrecen: con la base del caldo de huesos de ternera de la propia carne…Reconozco que pincho en esta elaboración. Lo presentan a modo de “pilota” y caldo. Desmerece el conjunto, en mi opinión, pues no aporta más sabor ni calidad que la propia carne en sí. Desdibujado…

Sí son de toma pan y moja las colmenillas a la crema y la picaña de angus.

Reconozco que me quedo con las ganas de probar el ravioli de liebre, del que he oído hablar tanto y bien o los garbanzos y navajas con mojo picón. Prometo repetir visita para hacerlo.

La Bomba Tangana se presenta en la parte dulce con masa exterior de lionesa y relleno de crema, buenísima y con el punto justo de dulce que no empalaga en absoluto. Acompañamos también con el pan con aceite y sal, un clásico que no falla nunca, especialmente bueno el chocolate.

Coincidimos los comensales en comentar la revalorización gastro de la zona con aperturas realmente interesantes y el paseo por el lugar, delicioso a la par que propicio para una noche de amigos, buen vino y nuevos descubrimientos.

Me voy con las ganas de compartir y sentarme en esa barra, uno de los lugares dónde siempre estoy dispuesta a volver. Nada como una copa de vino, un buen plato y una barra dónde ser testigo del buen trabajo en una cocina. El lugar dará mucho que hablar.


With a tapas bar at the entrance.

In this new space in Barcelona, Josep Maria Maso (@masojosepmaria) and Alex Lopez (@chorilopez_) bring together all the years the former was a leading restauranteur in such iconic places as Cañete and that the latter spent in kitchens as wide-ranging as those of Gaig, Jubany, and Arzak.

This premise — and the sense that edgy taverns and gastrobars are coming back to Barcelona with fun bars and concepts full of talent and expertise — ensure the success of restaurants like this one. Just a few months after opening it’s already full. And fully booked. And that’s the best sign for a place looking to impress with a well-harmonized and balanced menu.

They serve small plates, a formula that works better and better, and that I love for dinners with friends, as was the case on this occasion.

We started with the very good Russian salad tapa and the delicious “fricandó” croquette, which was full of flavor and tasted of that well-made Catalan stew. We tried the fried fish and embarked on the adventure of their version of the steak tartare: over a base of beef-bone broth made from the meat itself. I admit I tend to harp on this particular dish. They serve it in the form of the classic Catalan “meatball” and broth, which detracts from the whole, in my opinion, not adding any more flavor or quality than the meat itself. Indistinct…It is good, however, for taking some bread and mopping up the morel cream with the Angus beef.

I didn’t get to try the hare ravioli that I’ve heard so many good things about or the chickpeas and razor clams with “mojo picón” sauce. I promise to go back and correct that.

The desserts include the “Bomba Tangana” with a lioness outer dough filled with cream. It’s great, with just the right amount of sweetness so as not be cloying whatsoever. We also had the bread with oil and salt, a classic sure bet, in which the chocolate was especially good.

The diners all commented on the culinary reinvention underway in the area with interesting new openings like this one, which was both delicious and perfect for a night out with friends, good wine, and new discoveries.

I left eager to share the news and sit down at that bar, one of the places I always love returning to. There’s nothing quite like a glass of wine, some good food, and a bar to witness the good work happening in the kitchen. This is a place people will be talking about.