Local presidido por una gran isla central y con cocina abierta.

La pregunta que, seguramente, más contestan Alberto e Inma (almas maters de este personal y consolidado proyecto) hace referencia al nombre del lugar y su explicación. Meraki significa poner alma y corazón (en griego) y la O inicial que acompaña al título bien podría ser la consecución de algo muy buscado, el infinito de posibilidades que ofrece o la libertad creativa que desprende. De este modo y con un sello ya muy implantado en el Madrid gastronómico @albertochicote y @inmacu.mizar logran aunar 35 años de trabajo y experiencia en @restauranteomeraki una de las sopresas positivas más llamativas de nuestro recorrido por restaurantes de España. Sin duda.

El local es magnífico. Amplio, diáfano, poderoso, iluminado naturalmente por una gran cristalera cenital, con una poderosa isla central y cocina abierta. Léase una primera declaración de intenciones de Alberto e Inma. Aquí estamos, son muchos años de trabajo y búsqueda y este sí, por fin, es nuestro gran proyecto: sin fisuras y con todo el poder de la experiencia que dan los años de lucha. No hay secretos, todo está aquí.

La propuesta gastro varía cada semana. Otra declaración. Producto cambiante y de temporada que se ofrece en 3 menús a precios más que asequibles dónde satisfacer el hambre en función de la cantidad de platos escogidos. Arrancamos nosotros con el “Homenaje” que ese día nos damos para descubrir la esencia de Chicote en el plato. Con un variado de mantequillas y una pasta de ajos en mortero preparada en mesa se inician los aperitivos dónde destaca una perfecta croqueta melosa de jamón ibérico, impecable. La ensaladilla en vasito con verduras asadas y espuma de mahonesa y el ceviche de almeja de ría gallega al maracuyá son pequeños bocados que preparan ya el paladar para la degustación de magníficas raciones de entrantes.

Los espárragos blancos confitados en aceite de oliva con praliné de piñones son de 10. Tratados de forma delicadísima, acariciados y con una salsa de mandarina perfecta y justa para el acompañamiento sin el ahogo. Sigue la perfecta alcachofa frita con salsa de jamón iberico y burrada, el hinojo asado con salsa de vino y la panceta flan con pure de patatas y judías verdes. Me sorprende la delicada consecución de cada salsa. El desarrollo del menú logra una ligereza que, a la vista de los platos podría resultar más complicada pero se mantiene con bases muy preparadas y logradas. Rematamos con la ventresca de atún a la brasa con tirabeques y la albóndiga de venado con núcleo de cacao. Buenísimos ambos. Pescado y carne en un colofón de menú de una calidad impecable.

Los postres, nuevamente, motivo de inspiración y sorpresa. Nos decantamos por el flan de soja en maracuyá y (por suerte) una de las amables personas del servicio en sala, nos recomienda no dejar de probar la naranja asada con helado de yogur y pimienta sichuán. ¡Qué acierto!. Si lo visitáis, no dejéis de probarla….Uno de los dulces más sorprendentes y deliciosos de los últimos ágapes que recuerdo.

Con Chicote, el rey de la contundencia oral y laboral, no hay término medio. Tampoco lo tendré yo al finalizar este post. No dejéis de probarlo. Un lugar estupendo, a la altura de una calidad gastronómica, humana y de servicio sin igual. Una forma de complementar al personaje televisivo (Alberto finaliza con un paseo por sala que le conlleva no menos de 20 fotos por servicio) que rebusca en su calidad como cocinero. Un chef mediático llega por su poder de imagen y convicción en la oratoria. Pero, señores, sin duda, convence y consagra con su buen hacer en los fogones. Y Alberto, como en tantas otras cosas, en eso es un grande. Recomendadísimo.


Restaurant dominated by a large central island with an open kitchen.

The question that Alberto and Inma (owners of this well-established personal project) must answer most often is to explain the origin of its name. “Meraki” means putting your heart and soul into something (in Greek) and the initial “O” could either be the achievement of something highly sought-after, the infinite possibilities it offers, or the creative freedom it exudes. In this way, and with a very solid reputation in Madrid’s gastro scene, Alberto Chicote (@albertochicote) and Inmaculada Nuñez Gomez (@inmacu.mizar) have been able to bring together 35 years of work and experience into Omeraki (@restauranteomeraki), one of the most compellingly positive surprises on our journey through Spain’s restaurants. There’s no doubt about it.

The locale is magnificent: open, diaphanous, striking, naturally lit from a large skylight, with an imposing central island and open kitchen. An initial statement of intent from Alberto and Inma reads: “Here we are, after many years of working and seeking, and this, finally, is our great project: seamless and with all the power bestowed by years of struggle. There are no secrets, everything is right here.”

The menu varies each week: another strong statement. The ever-changing seasonal products are offered in three tasting menus at prices that are more than affordable, letting you satisfy your hunger based on the number of courses chosen. We started with the “Homenaje” (Tribute) menu that day, to discover the essence of Chicote on a plate. The appetizers begin with a selection of butter and a garlic paste prepared with mortar and pestle tableside, and an impeccable and perfectly creamy Iberico ham croquette. The small glass of Russian salad with roasted vegetables and mayonnaise foam and the ceviche of Galician estuary clam with passionfruit are small bites that prepare the palate for the wonderful main portions.

The white asparagus confit in olive oil with pine nut praline is a 10 — prepared with extreme delicacy and caressed with a perfect mandarin sauce that dresses without drowning. Next comes the perfect fried artichoke with Iberico ham sauce and burrata, the roasted fennel with wine sauce, and the pancetta flan with potato puree and green beans. I was surprised by the refinement of each sauce. The evolution of the tasting menu achieves a lightness that, in view of the dishes, could become over-complicated, but which is maintained with solid and well-prepared bases. We finished with the grilled tuna belly with snow peas and the venison meatball with a cacao core. They were both excellent, fish and meat to top off a menu of impeccable quality.

The desserts inspired and surprised us all over again. We ordered the soy flan in passionfruit and (fortunately) one of the friendly waitstaff recommended trying the roasted orange with yogurt ice cream and Sichuan pepper. What a great tip! If you go, you must try it. It’s one of the most surprising and delicious desserts I can remember in recent meals.

With Chicote, the king of strong words and hard work, there’s no middle ground. Well, the same goes for me in this post. Don’t miss it. It’s a fantastic place with an unbeatable quality in the food, the human touch, and the service. It’s a way for Alberto to complement his television personality (he finishes with a walk through the dining room which involves no fewer than 20 photos) by reaching into his talent as a cook. A media-friendly chef arrives thanks to the power of his image and his conviction with words. But, readers, I can attest that he will convince you with his expertise in the kitchen. And Alberto, as in so many other things, is a master at this one. Highly recommended.