Me declaro fan de Xavi Jovells. Lo conocimos hace años en la cocina de Els Tres Porquets, un clásico ya imperdible en Barcelona, dónde llegó desde Can Pineda, el restaurante familiar. Poco después le seguimos la pista hasta La Floreta, un espacio de cocina del que salió de forma sorprendente por exigencias del propietario del edificio y ahora lo localizamos en este pequeño bar de vinos con comidas o restaurante de platillos con carta de vinos naturales.

La carta ofrece una breve selección de platillos, tapas, embutidos y bocados dulces que siempre se completan con sugerencias del día y opciones fuera de carta. El local invita a dejarse llevar por las sugerencias y recomendaciones de Victor y Susanna, los encargados y sumilleres del restaurante que se esfuerzan por sorprender y deleitar aunque, también debo reconocerlo, los vinos naturales no me han convencido aún lo suficiente como para disfrutarlos de igual manera….

Otro de los motivos para convencerme totalmente de La Volátil sin duda es su horario. Abierto los domingos, incluso por la noche, y con una pequeña terraza dónde tomar un vino a cualquier hora.

En esta ocasión probamos un surtido de croquetas, los callos (de los mejores que he tomado en la Ciudad Condal), el canelón de rostit (bueno pero un punto demasiado templado en el centro), la cola de buey con parmentier de patata y chirivía (deliciosa) y el risotto de ceps. Se nota en la mano y maestría de Jovells la cuna gastronómica de su padre, que aún le ayuda y asesora en muchas de sus creaciones. Sorprenden también los postres como la torrija con un helado de queso mascarpone que debería reforzar su sabor pues queda un poco soso al gusto y las nueces garrapiñadas, un toque dulce estupendo para finalizar el ágape.

Cocina de la de siempre, de producto y proximidad, de buen hacer y tradición que sigue gustando, mucho, y que se reivindica desde pequeños locales como éste, que demuestran que el buen hacer siempre tiene hueco en la oferta gastronómica de la ciudad.

Para una comida con acierto seguro entre amigos, en familia o en solitario. Siempre vale la pena.


I’m a fan of Xavi (Javi Jovells Cuenca). We met him years ago in the kitchen of Els Tres Porquets, now an institution in Barcelona, where he had come from Can Pineda, his family’s restaurant. A little later, we followed him to La Floreta, a culinary space that he left suddenly due to the demands of the building’s owner, and he is now based in this small wine bar serving food, or restaurant featuring small dishes and a selection of natural wines.

The menu boasts a short selection of small dishes, tapas, charcuterie and sweet bites, in addition to daily suggestions and specials. The best thing is to let Victor and Susanna guide you with their suggestions and recommendations. The restaurant’s managers and sommeliers, they are dedicated to surprising and delighting diners although, I must admit, the natural wines still haven’t convinced me enough to appreciate them to the same extent…

Another of the things about La Volatil that has sold me completely is its opening hours. Open on Sundays, even at night, it also has a small terrace where one can have a glass of wine at any hour of the day.

This time around, we opted for a plate of mixed croquettes,the tripe (some of the best that I’ve ever had in Barcelona), the rostit cannelloni (good but a little too lukewarm inside), the oxtail with potato and parsnip parmentier (delicious), and the wild mushroom risotto. Jovell’s mastery and ability manifests the gastronomic roots of his father, who still helps and consults on many of his creations. The desserts are also surprising, including the torrijawith mascarpone ice cream, which serves to reinforce its somewhat mild flavor, and the candied nuts, a fantastic sweet note to complete the feast.

Age-old cuisine that focuses on products and proximity, on ability and a tradition that is still extremely appreciated and that is championed by small establishments like this one, demonstrating the fact that skill will always have a place in this city’s culinary offering. For a meal with friends, family or on your own that will be a sure success – you will never go wrong here.