Desde su comedor a través de la cristalera gigante se ven maravillosas vistas de Fuerteventura.

Lanzarote es tierra de volcanes. Y de vinos. Y, para muchos, la más bonita de las islas que forman el archipiélago canario. Tras más de 20 años sin visitarla nos decidimos a pasar unos días descubriendo, además, su arraigo, cultura y gastronomía.

Primera parada (gracias Daniel por el cariñoso mensaje de invitación), @lategalaoficial. Parada obligatoria a los que quieran conocer de cerca los detalles y secretos de los platos canarios y su tradición culinaria. @daniel_jimgon se encarga de la cocina desde hace unas semanas, una nueva oportunidad de descubrir su buen hacer en los fogones. Nos propone, en esta ocasión, recorrer el territorio a traves de 3 opciones de menú. Nuestra elección, el Chinijo, nos permite conocer los productos de proximidad, las tecnicas de Daniel en evolución con una clara base de tradición y cercanía. ASí arrancamos con un pan aireado con interior de alioli, mojo rojo y matalauva (anís verde), la trucha cochino pekín, su especial forma de preparar el autóctono cochino negro y el taco de cabra satay, un delicioso bocado con taco de millo y carbón relleno con pico de gallo, remolacha y aguacate.

Siguen el pulpo con aguacate, lima y jengibre (quizás la aparición del aguacate en dos platos seguidos desluce el pulpo, cuyo sabor se desdibuja un poco en la salsa verde) y el cherne a la brasa, con diferencia, el mejor platillo del menú. Este pescado, también llamado mero de roca, propio del archipiélago resulta jugoso y carnoso preparado con espuma de millo asado y batata, una delicia. Sabroso y adictivo el calamar a la carbonara canaria con chorizo chacón del que podríamos rebosar el plato varias veces. Muy acertado el conejo al salmorejo con couscous de dátiles y cogollo asado como final de la parte salada. Un recorrido concreto, justo y acertado al mapa canario gastro.

La parte dulce cumple con el cilantro cítrico, refrescante y preparativo para los postres. Entre ellos divertido y buenísimo el petit four a base de pan con nocilla, una base de corneto que tú mismo rellenas con la crema de chocolate y avellana preparada por el chef.

Pese a los un pelín lentos tiempos de espera (comenta Daniel que en la isla la gente prefiere ese ritmo más pausado) el servicio es atento y dispuesto. La comida vale la pena y el lugar es único, transmite sensación de bienestar, calma y armonía. Una armonía que se transmite también a traves de sus cartas de vinos muy buscadas y concretas en productres de proximidad y acertados para los menús. Una buena forma de conocer cómo y qué se come en Lanzarote…


Wonderful views of Fuerteventura through the enormous dining room windows.

Lanzarote is a land of volcanos. And of wines. And, for many, the prettiest of the Canary Islands. More than 20 years since our last visit, we decided to spend a few days discovering its roots, culture, and cuisine as well.

Our first stop (thanks to Daniel for the sweet invitation message) was La Tegala (@lategalaoficial). It’s a must for those who want to learn about the details and secrets of Canary Islands dishes and culinary traditions. Daniel Jiménez (@daniel_jimgon) has been running the kitchen for the last few weeks, offering a new opportunity to discover his cooking expertise. He suggests, on this occasion, a tour of the island through three tasting menu options. We chose the Chinijo, to get to know the local products and the evolution of Daniel’s techniques with a clear base in tradition and approachability. We started with an aerated bread with aioli, red mojo, and matalauva (anise) inside, the Peking pork trout (his special way of preparing the indigenous Canarian Black Pig), and the satay goat taco, a delicious bite of a maize and coal taco filled with pico de gallo, beet, and avocado.

Next came the octopus with avocado, lime, and ginger (perhaps the avocado’s appearance in two dishes in a row detracts from the octopus, whose flavor gets a little lost in the green sauce) and the grilled wreckfish, absolutely the best dish of the menu. This juicy and meaty local fish, also called stone bass, is prepared with roasted corn foam and sweet potato: delicious. The squid in Canary carbonara with the local specialty chorizo de Chacón was so flavorful and addictive that we could have gone for seconds and thirds. The rabbit in salmorejo with date couscous and roasted lettuce hearts was a perfect end to the savory portion of the meal. It was a specific, right, and proper tour of the Canary Islands gastro map.

The sweet portion begins with the citric cilantro, a refreshing palate cleanser ahead of the desserts. They include the fun and delicious petit four based on pan and Nutella: an ice cream cone base that you get to fill with the chocolate and hazelnut cream prepared by the chef.

Despite some longer wait times (Daniel mentioned that people on the island prefer this slower pace), the service is attentive and keen. The food is worth it and the location is unique, conveying a feeling of wellness, calm, and harmony. It’s a harmony also conveyed through its list of popular local wines that are just right for the tasting menus. It’s a great way to discover how and what they eat in Lanzarote.