La niña de mis ojos, Barcelona. De reciente apertura este local situado en la zona alta de Barcelona ofrece un pequeño gastrobar dónde poder degustar platillos en un ambiente íntimo y acogedor. El local ofrece unas pocas mesas y poca aglomeración de gente. Nos sorprende el servicio, poco afectuoso y nada atento a nuestra llegada. Probamos las croquetas de pollo al curry (mejorables), los bombones de gamba roja con sepias y setas (solitos), el bocado de patata con huevo y trufa (de lo mejor de la carta en mi opinión) y el steak tartar, que ofrece una falsa yema de huevo con todos los componentes para su aliño, salseo y mezcla y que debes explotar para amalgamar con la carne… nada del otro mundo. Olvidable, en mi opinión.

Pequeño y acogedor en la zona alta de BCN

Por cierto… ¿por qué hay sitios dónde resulta tan extraño pedir patatas fritas como acompañamiento de un tartar de carne?… Tuvimos una espera de más de 15 minutos para que nos sirvieran las patatas que ellos utilizan para las bravas, pues el steak se sirve (en mi opinión) con unas buenas tostadas de pan, nuez de mantequilla y una ajustada ración de patatas muy crujientes y al punto para la combinación con el plato…

Nada nuevo a destacar. Una opción para salir del paso pero sin novedad ni emoción.
Ojo al servicio. La camarera que nos atendió me sirvió una primera copa de vino demasiado escasa (se terminó la botella) y fue incapaz de ofrecer una segunda con la medida idónea además de desconocer muchas de las preguntas que le hicimos sobre los platos…desluce, y mucho.


La Niña de Mis Ojos, Barcelona. This recently opened establishment in the high part of Barcelona consists of a cozy gastro bar where you can enjoy small dishes in an intimate and welcoming atmosphere. The place has only a few tables and is not crowded. We are surprised by the service, which is less than affectionate and not at all attentive on arrival. We try the chicken curry croquettes (could be improved upon), the red prawn “bonbons” with cuttlefish and wild mushrooms (all alone), the potato with egg and truffle (the best thing on the menu in my opinion) and the steak tartare, which has a false egg yolk with all of the fixings for its dressing, and which you have to burst in order to mix up with the meat… nothing special. Forgettable, in my opinion.

Small and cozy in the Zona Alta neighborhood of Barcelona

Oh, and why are there places where it seems strange to want to order fries to go with a meat tartare? We had to wait for more than 15 minutes for them to bring us the potatoes, which is what they use for the bravas, as the steak should be served (in my opinion) with some good pieces of toast, a knob of butter and a good serving of very crunchy, perfectly cooked potatoes, in order to make the dish. That isn’t really news. An option in a pinch but nothing new or exciting. And careful with the service. For my first glass of wine the waitress served a glass that was far too small (what was left in the bottle) and she couldn’t be bothered to offer a second glass with the correct amount, nor did she know the answers to many of the questions that we asked about the dishes… which spoils things, a lot.